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¿Qué debemos hacer cuando alguien compite con nosotros?

En lo que respecta a la competitividad, cuando en la mente de la otra persona surge la comparación de que “Él/ ella tiene más y yo tengo menos”, es entonces cuando empieza a sentir envidia de nosotros. Cómo mantenernos conscientes de cuándo la otra persona compite con nosotros o siente envidia de nosotros, esa es la comprensión que obtenemos aquí.

Permanece humilde

La persona que compite con nosotros piensa: “Este se cree muy superior, se muestra arrogante, ¡Dios sabe lo que se cree que es!”. Así pues, esa persona siente odio hacia nosotros, y surgen en ella rivalidad y envidia. Por eso, cuando alcanzamos el éxito y quienes nos rodean vienen a elogiarnos y felicitarnos, debemos mantenernos siempre humildes. Para que nadie compita con nosotros, debemos mantenernos muy, muy modestos. En nuestro interior, debemos aferrarnos a la intención de: “no quiero competir con nadie”.

Si partimos de la idea errónea de que nuestro éxito profesional se debe a nuestro karma de mérito, al recordar los fracasos del pasado nos preguntamos: “¿Dónde estaban entonces mis habilidades?”. Cuando el karma de mérito se agote, también llegará el fracaso. Por lo tanto, el ego del éxito se desvanece automáticamente y da paso a la humildad.

Ver lo positivo de la otra persona

Al ver los aspectos positivos de los demás, nuestro ego se reduce por sí solo. Por lo tanto, si alguien compite o se compara con nosotros, fíjate en sus aspectos positivos y elogiemos también sus cualidades ante los demás. Mantén una actitud humilde ante los demás: “Él es superior a mí, yo soy bastante insignificante”; tener esto presente fomenta la humildad.

Además, como no dejamos de causar impresión en todos, la otra persona se siente celosa. En ese momento, hay que involucrar a la otra persona para que también se sienta feliz. Cuando, en nuestros éxitos, en nuestro trabajo o en nuestras conversaciones, involucramos a todos y los mantenemos unidos, nuestro orgullo egoísta se va reduciendo automáticamente. Y en la otra persona no surgirá un sentimiento de rivalidad.

El Remedio de la Oración y la Intención Interior

Si alguien se pone competitivo con nosotros o empieza a compararse con nosotros, no debemos sentir odio hacia esa persona. Pero debemos recordar al Dios que reside en su interior y rezar para que su sufrimiento desaparezca. Que obtenga la paz.

Si alguien habla mal de nosotros y nos llega ese comentario, deberíamos decir: “No pasa nada. Yo también tengo defectos, ¿no? Si ellos los ven, intentaré mejorarlos”. Pero nunca debemos hablar mal de esa persona con nadie.

Debemos mantener la intención interior de que la otra persona también reciba ayuda, se encuentre en buenas circunstancias y se elimine la causa de su competitividad; sólo entonces podremos liberarnos de esto. Debemos seguir cultivando la convicción interior de que, por mí, no debería surgir la competitividad en nadie. Sin embargo, si surge la competitividad en alguien, debemos arrepentirnos de ello con un corazón puro.

No muestres ninguna reacción

La persona con la que competimos intentará constantemente decepcionarnos, buscar defectos en nosotros y hundirnos. Si sentimos que la otra persona nos está acosando deliberadamente, ni siquiera en ese momento debemos reaccionar. Aquel que quiera salir de esta competencia, debe aguantar el golpe. Por mucho que la otra persona nos haga daño, nos hiera, nos maltrate, nos cause sufrimiento o nos acose, nos condene o hable mal de nosotros, ante todo eso no debemos reaccionar en absoluto.

Si la otra persona está compitiendo con nosotros, nunca debemos decir nada negativo sobre el/ella a nadie. Si se están diciendo comentarios negativos (en algún sitio, por parte de otras personas), no debemos alegrarnos por ello.

Si la competitividad de alguien nos afecta, debemos ser conscientes de que no nos dejamos llevar por ella, de que no surja en nuestro interior ningún apego ni odio. Porque si nos dejamos llevar por ella, acabaremos siendo como esa otra persona y entraremos en competencia con ella.

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